sábado, 8 de noviembre de 2008

Monte Wilson: el Primer Observatorio Moderno 4

Pero la joya de la corona en Monte Wilson fue un telescopio que marcó época en su tiempo, el telescopio Hooker, que recibió el nombre de un adinerado magnate hierro de aquel tiempo. El telescopio de 2.54 metros (cien pulgadas) fue en su momento el telescopio más potente del mundo y revolucionó la astronomía durante la década de los 20, cambiando completamente la visión del universo que se tenía por aquel entonces, a gracias a los trabajos de Hubble, Humason, Shapley y otros El telescopio entero Hooker pesaba 90 toneladas y su montura se apoyaba sobre una finísima capa de Mercurio líquido para minimizar la fricción.

El primer disco fabricado en Francia en un cristal no
demasiado diferente del de las botellas de vino fue inicialmente descartado dado que presentaba algunas imperfecciones que hicieron dudar de que fuera correctamente pulido, al estallar la Primera Guerra Mundial se interrumpió el envío del nuevo disco bruto. Así que Hale revisó elinicial y pensó que a pesar de los defectos podría llevar adelante el trabajo. Finalmente resultó satisfactorio este proceso de pulido y no se requirió la segunda pieza.


Montaje del Hooker. En la imagen dos operarios descansan sobre la celda-caja del primario, sostenido por una montura ecuatorial en forma de yugo, cuyo eje apunta al polo.

La forma del espejo primario del Hooker es de parábola, cuanto mejor se ajuste esta a la foma geométrica tanto mayor es su calidad óptica. Esta calidad que puede ser mediocre (1/4 de onda), buena (1/8 de onda) o incluso mejor (la llamada difracción limitada). La colocación de espejos secundarios empobrece el contraste del conjunto óptico. Es por ello el tópico de que los refractores superen a los reflectores en detalle planetario, no en resolución pero sí en contraste de color. Cuanto mayor sea el porcentaje de obstrucción central mayor la pérdida de contraste de color. Todo ello suponiendo una virtualmente casi perfecta corrección del color (refractores apocromáticos). Sin embargo con contraste o sin él los telescopios actuales que marcan la pauta en detalle planetario son claro está, reflectores. Por lo cual esta ventaja aparente del color sólo funciona para telescopios de aficionado y poco más.

Los pesos pesados en los grandes observatorios
utilizan reflectores de varios tipos. Los refractores gigantes del XIX son a su lado enormes diplodocus que lucen bien a los ojos del turista, pero de limitada utilidad práctica. Curiosamente en los reflectores no existe aberración cromática (sí en cambio de otros tipos) y son sensiblemente más baratos en relación a la apertura. Por lo tanto en grandes telescopios ganan los reflectores de largo, puesto que sus diámetros (y también la resolución) aumenta mucho por costos similares o incluso menores.

Por el momento los límites de los telescopios gigantes están en el dinero disponible y en el talento de los ingenieros y no en inabordables leyes físicas.

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