Si hubieramos hecho una encuesta sobre si Cassini habría hallado montañas en Titán, pocos hubieran apostado por esto. Sin embargo el orbitador no ha encontrado tan sólo picos aislados sino cordilleras enteras. La Mayoría están entre los 600 y 2000 metros alturas similares a la de la cadena montañosa de los Apalaches que recorre el este de los Estados Unidos.
Dado que la composición de estas montañas es hielo estas suaves alturas son significativas y ayudan a aproximarnos más a determinar la naturaleza de la corteza de Titán. Algunas cordilleras pueden ser bloques de hielo levantados por grandes impactos. Otras forman verdaderas cordilleras con miles de kilómetros de longitud y decenas de kilómetros de anchura. Las cadenas montañosas son algo habitual en la Tierra pero debido a la tectónica de placas pero son algo raro en el sistema solar. Algún tipo de plegamiento de la corteza puede haber creado estas cadenas de montañas y tal vez sea un proceso todavía vigente, aunque la causa es desconocida.
La cadena montañosa situada a 40º Sur en la región de Senkyo puede tener una gran influencia en la meteorología de Titán. Mientras el viento sopla sobre las cimas el aire se enfría y produce nubes. Se ha observado desde la Tierra que la mayoría de las tormentas se producen a este latitud. Cerca del ecuador los vientos se desvían alrededor de las montañas y crean curiosas dunas alargadas en forma de gota.Después de todo este viento, precipitación y erosión, los geólogos no esperarían realmente ver muchos cráteres en Titán y de hecho es así. Los cráteres de impacto son raros en realidad sorprendentemente raros. Los pocos que han podido identificarse están erosionados, cubiertos o ambas cosas. Es lógico pensar que Titán haya experimentado tantos impactos como sus lunas hermanas por ejemplo Rhea está altamente craterizada. Pero la actividad geológica en el transcurso del tiempo ha borrado los cráteres antiguos y está erosionando los nuevos.
Titán es un mundo fascinante pero la falta de agua líquida y las bajísimas temperaturas de -179ºC hacen poco probable la existencia de vida en su superficie. La falta de energía por el ambiente helado limita o paraliza las reacciones químicas que conocemos en los organismos vivos para formar moléculas orgánicas aún más complejas.
No obstante si el subsuelo de Titán fuera lo suficientemente caliente para sustentar agua líquida y dada la cantidad de moléculas carbonáceas halladas en Titán, ladrillos básicos del edificio de la vida, no puede descartarse que pueda existir algún tipo de actividad biológica en capas profundas bajo la superficie.
A pesar de estos saltos gigantescos en nuestro conocimiento de Titán, nuestra exploración está todavía en pañales, apenas en un nivel similar al conocimiento de Marte que teníamos con la sonda Mariner 9 a comienzos de los 70. Cassini permanece en gran forma y todavía esperamos rellenar lagunas de desconocimiento sobre Titán hasta que la sonda se quede sin propelente o bien que se de por terminada la misión por falta de fondos.
El futuro de la exploración de Titán está en la misión TSSM para más información sobre ella consultar las entradas publicadas pasado 29 de noviembre y 1 de diciembre.
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