sábado, 24 de enero de 2009

Los carnavales de Venus

Venus es un planeta de un tamaño muy parecido a la Tierra, que tiene densas nubes casi como la Tierra. No resulta extraño por tanto, las curiosas especulaciones de vida sobre este planeta a lo largo de la historia.

Dotados con los mejores telescopios de su éspoca, los astrónomos del siglo XVIII y XIX empezaron a estudiar Venus de forma obsesiva. Desde su punto de vista este planeta perpetuamente cubierto de nubes, era cálido y húmedo, y estaba cubierto de espesas selvas.

Para explicar las extrañas manchas brillantes vistas en el lado oscuro del planeta (que están causadas por la refracción de la luz solar) el astrónomo alemán Franz von Paula Gruithuisen hizo esta curiosa conclusión: los habitantes de Venus organizaban festivales iluminados durante las celebraciones religiosas o los cambios de gobierno. Una especie de carnavales venusianos o desfiles de celebración, sin duda una hipótesis bastante folclórica incluso para la época.


Algunos ridiculizaron estas afirmaciones, pero otros, incluso astrónomos serios las tomaron en consideración hasta mediados del Siglo XX.

Antes de las observaciones por radio de los 60, poco se sabía del entorno de Venus y muchos lo creían semejante al terrestre. De ahí que las especulaciones de selvas, océanos de agua carbónica o de petróleo fueran populares en esas épocas.

El propio Isaac Asimov, el conocido divulgador científico serio, se imaginó Venus con un ambiente húmedo y con oceános, para su novela de ciencia-ficción de la saga de Lucky Starr: "Lucky Starr: Los océanos de Venus", publicada en 1954. En las ediciones posteriores de esta novela años después, Asimov se disculpaba un tanto puesto que en el momento en que fue escrita no eran conocidos muchos datos de este planeta que apuntaban un entorno totalmente distinto.

Las observaciones por radio en 1956 y las hechas con posterioridad echaron por tierra esta concepción de Venus como un ambiente hospitalario para la Tierra pues detectaron temperaturas en la superficie de 600º K, más de 300º Celsius. La temperatura real es incluso mayor.

A pesar de que las nuevas observaciones descartaban cada vez más la presencia de vida y lo equiparaban practicamente al infierno, la posibilidad de vida en su alta atmósfera en forma bacteriana no está enteramente descartada hoy en día.
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