Dos globos de gran altitud surcando las nubes de ácido sulfúrico de Venus podrían ser parte de una futura flota de astronaves enviadas a Venus, según declaraciones de un consejo asesor de la NASA.
Este concepto multimillonario de misión, que podría lanzarse dentro de 15 años, ayudaría a comprender mejor el efecto invernadero en Venus, revelar la existencia de océanos pasados y la posibilidad de una actividad volcánica actual.
Podría tratarse de la próxima misión estrella (flagship) enviada a un planeta después de la anunciada misión a Júpiter y sus lunas planeada para lanzarse hacia 2020.
Esta misión a Venus podría lanzarse entre 2020 y 2025, de acuerdo a informaciones de la NASA que en 2008 encargó a un grupo de científicos e ingenieros para elaborar una lista de objetivos de la misión.
El estudio de este equipo será publicado en abril, y esboza un plan para estudiar Venus. Este planeta tiene mucho más en común con la Tierra en relación a su distancia al Sol, tamaño y masa, pero evolucionó hacia un mundo terrible dónde las temperaturas superficiales rondan los 450º C y lluvias de ácido sulfúrico desde sus nubes.
El equipo que estudió este concepto de misión incluye un orbitador, dos globos y dos aterrizadores de corta vida, que serían lanzados al espacio en dos cohetes Atlas V.
"Nuestra comprensión de Venus es tan pobre, que realmente necesitamos esta flotilla", según dice el científico planetario Mark Bullock del Southwest Research Institute de Boulder Colorado, uno de los líderes del equipo.
Como parte de esta misión, la astronave podría ayudar a descubrir que le sucedió a los océanos de Venus. Los investigadores creen que el agua fue en el pasado tan abundante como para cubrir el planeta entero con una capa de 100 metros de profundidad.
Sin embargo, el cálido clima de Venus finalmente secó la mayor parte de su agua, un proceso que pudiera también podría haber frenado y finalmente detenido su proceso de tectónica de placas.
Los módulos de descenso durarían apenas horas en el planeta antes de ser deteriorados por el intenso calor. En el tiempo que permanecieran operativos buscarían evidencias de minerales formados por agua. Puesto que estos minerales tienen un tiempo de vida limitado, podrían ayudar a revelar cuanto tiempo duraron los océanos de Venus, una pregunta que podría arrojar luz sobre si la vida podría haber surgido alguna vez en el planeta.
Continuación
Este concepto multimillonario de misión, que podría lanzarse dentro de 15 años, ayudaría a comprender mejor el efecto invernadero en Venus, revelar la existencia de océanos pasados y la posibilidad de una actividad volcánica actual.
Podría tratarse de la próxima misión estrella (flagship) enviada a un planeta después de la anunciada misión a Júpiter y sus lunas planeada para lanzarse hacia 2020.Esta misión a Venus podría lanzarse entre 2020 y 2025, de acuerdo a informaciones de la NASA que en 2008 encargó a un grupo de científicos e ingenieros para elaborar una lista de objetivos de la misión.
El estudio de este equipo será publicado en abril, y esboza un plan para estudiar Venus. Este planeta tiene mucho más en común con la Tierra en relación a su distancia al Sol, tamaño y masa, pero evolucionó hacia un mundo terrible dónde las temperaturas superficiales rondan los 450º C y lluvias de ácido sulfúrico desde sus nubes.
El equipo que estudió este concepto de misión incluye un orbitador, dos globos y dos aterrizadores de corta vida, que serían lanzados al espacio en dos cohetes Atlas V.
"Nuestra comprensión de Venus es tan pobre, que realmente necesitamos esta flotilla", según dice el científico planetario Mark Bullock del Southwest Research Institute de Boulder Colorado, uno de los líderes del equipo.
Como parte de esta misión, la astronave podría ayudar a descubrir que le sucedió a los océanos de Venus. Los investigadores creen que el agua fue en el pasado tan abundante como para cubrir el planeta entero con una capa de 100 metros de profundidad.
Sin embargo, el cálido clima de Venus finalmente secó la mayor parte de su agua, un proceso que pudiera también podría haber frenado y finalmente detenido su proceso de tectónica de placas.
Los módulos de descenso durarían apenas horas en el planeta antes de ser deteriorados por el intenso calor. En el tiempo que permanecieran operativos buscarían evidencias de minerales formados por agua. Puesto que estos minerales tienen un tiempo de vida limitado, podrían ayudar a revelar cuanto tiempo duraron los océanos de Venus, una pregunta que podría arrojar luz sobre si la vida podría haber surgido alguna vez en el planeta.
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