La ausencia de campo magnético en Marte es un tema que continúa intrigando los científicos. Por esta razón, Marte está mucho más expuesto que la Tierra a la acción del Sol. El viento solar, un flujo de partículas cargadas procedentes del sol, en no tiene ningún obstáculo para arrancar y erosionar su atmósfera.
Una de las teorías para explicar esto es que asteroides gigantes hayan podido detener el campo magnético marciano. La energía liberada por colisiones masivas afectaría el flujo de calor del núcleo de hierro del interior del planeta, responsable del magnetismo, afirma un nuevo estudio. Este nuevo trabajo ofrece una solución al misterio magnético marciano y arroja luz sobre las condiciones de la Tierra primitiva. Un campo magnético planetario es el resultado de un proceso llamado convección. En el interior de la Tierra y otros planetas existen núcleos de hierro fundido en estado líquido. Este metal fundido se eleva al calentarse, se enfría y finalmente se hunde estableciéndose una corriente cerrada. La convección induce un campo magnético, en un sistema conocido como dínamo.
Al igual que la Tierra, el Marte primitivo tuvo un campo magnético y quizá una atmósfera con capacidad de soportar agua líquida. Pero el análisis magnético de la superficie marciana indica que cuando Marte tenía tan sólo 500 millones de años de vida, hace unos 4000 millones de años, su campo magnético se esfumó. Sin su escudo magnético, los chorros de partículas ionizadas provenientes del Sol, impactan contra su atmósfera y la desgarran, matando así cualquier tipo de vida pudiera haber existido o forzándola a refugiarse en el subsuelo.
En esta imagen del instrumento MOLA del orbitador Mars Global Surveyor puede verse una zona circular deprimida en color azul violáceo, se trata de la cuenca de impacto Hellas. Hellas es una de las regiones más antiguas de Marte y que probablemente sea el lugar de impacto de un gran asteroide
La desaparición del campo magnético marciano ha desconcertado a los científicos. Una teoría lo relaciona con el Último gran bombardeo, el período de 100 millones de años cuando los asteroides (algunos de cientos de kilómetros de diámetro) impactaron contra Marte y los planetas interiores. Una colisión masiva pudo calentar el manto marciano, interrumpiendo la convección del núcleo. Al calentarse el manto, consecuencia de grandes impactos, habría tenido un efecto de enfriamiento extrayendo calor del núcleo y enfriándolo, por tanto el núcleo dejaría de estar burbujeando como un caldero y la convección cesaría.
Esta teoría se ajusta con las observaciones que muestran que únicamente los grandes cráteres de impacto en Marte están magnetizados. Hasta hace poco tiempo todo eran especulaciones, el panorama comenzó a cambiar con el retorno de datos del orbitador Mars Global Surveyor y otras astronaves recientes. El pasado año, los científicos planetarios Robert Lillis y Michael Manga, de la Universidad de California, Berkeley, estimaron las edades de los cráteres en las cuencas de impacto antiguas, y descubrieron que la fecha establecida para el gran bombardeo (hace 3900 millones de años) se corresponde con la muerte del dínamo marciano.
¿Pudo entonces este bombardeo haber liberado suficiente energía como para detener su campo magnético? Lillis, Manga, and el geofísico planetario James Roberts de la Universidad John Hopkins en Baltimore, Maryland, han modelado los efectos que el calor produjo en los impactos. Los resultados de su simulación fueron que al añadir el calor producido por la colisión de grandes asteroides a los modelos de convección del manto, encontraron que el manto se convirtió en una manta de calor en lugar de una capa refrigerante. El equipo informa en el actual número de the Journal of Geophysical Research que el exceso de calor pudo ser lo suficiente como para parar la convección del núcleo.
Roberts explica que Marte fue alcanzado por al menos cinco asteroides particularmente grandes durante este bombardeo. "Cualquiera de estos impactos supergigantes pudo haber cortocircuitado [la dínamo]." La Tierra probablemente sufrió impacto similares, pero al tener un diámetro casi el doble que Marte, probablemente su dínamo fue lo suficientemente fuerte como para soportar o para recuperarse de estos enormes impactos.
Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo con las conclusiones de estos análisis. David Stevenson, científico planetario del California Institute of Technology en Pasadena, sugiere que aunque esta explicación es plausible, no está convencido de que estas colisiones y liberasen suficiente energía. Y va todavía más lejos: "la dínamo no hubiera necesitado una influencia externa como para detener su funcionamiento," señala, y añade que sin suficiente energía de convección para el núcleo, "sencillamente moriría por su propia cuenta."
Fuente original Science
Una de las teorías para explicar esto es que asteroides gigantes hayan podido detener el campo magnético marciano. La energía liberada por colisiones masivas afectaría el flujo de calor del núcleo de hierro del interior del planeta, responsable del magnetismo, afirma un nuevo estudio. Este nuevo trabajo ofrece una solución al misterio magnético marciano y arroja luz sobre las condiciones de la Tierra primitiva. Un campo magnético planetario es el resultado de un proceso llamado convección. En el interior de la Tierra y otros planetas existen núcleos de hierro fundido en estado líquido. Este metal fundido se eleva al calentarse, se enfría y finalmente se hunde estableciéndose una corriente cerrada. La convección induce un campo magnético, en un sistema conocido como dínamo.
Al igual que la Tierra, el Marte primitivo tuvo un campo magnético y quizá una atmósfera con capacidad de soportar agua líquida. Pero el análisis magnético de la superficie marciana indica que cuando Marte tenía tan sólo 500 millones de años de vida, hace unos 4000 millones de años, su campo magnético se esfumó. Sin su escudo magnético, los chorros de partículas ionizadas provenientes del Sol, impactan contra su atmósfera y la desgarran, matando así cualquier tipo de vida pudiera haber existido o forzándola a refugiarse en el subsuelo.
En esta imagen del instrumento MOLA del orbitador Mars Global Surveyor puede verse una zona circular deprimida en color azul violáceo, se trata de la cuenca de impacto Hellas. Hellas es una de las regiones más antiguas de Marte y que probablemente sea el lugar de impacto de un gran asteroideLa desaparición del campo magnético marciano ha desconcertado a los científicos. Una teoría lo relaciona con el Último gran bombardeo, el período de 100 millones de años cuando los asteroides (algunos de cientos de kilómetros de diámetro) impactaron contra Marte y los planetas interiores. Una colisión masiva pudo calentar el manto marciano, interrumpiendo la convección del núcleo. Al calentarse el manto, consecuencia de grandes impactos, habría tenido un efecto de enfriamiento extrayendo calor del núcleo y enfriándolo, por tanto el núcleo dejaría de estar burbujeando como un caldero y la convección cesaría.
Esta teoría se ajusta con las observaciones que muestran que únicamente los grandes cráteres de impacto en Marte están magnetizados. Hasta hace poco tiempo todo eran especulaciones, el panorama comenzó a cambiar con el retorno de datos del orbitador Mars Global Surveyor y otras astronaves recientes. El pasado año, los científicos planetarios Robert Lillis y Michael Manga, de la Universidad de California, Berkeley, estimaron las edades de los cráteres en las cuencas de impacto antiguas, y descubrieron que la fecha establecida para el gran bombardeo (hace 3900 millones de años) se corresponde con la muerte del dínamo marciano.
¿Pudo entonces este bombardeo haber liberado suficiente energía como para detener su campo magnético? Lillis, Manga, and el geofísico planetario James Roberts de la Universidad John Hopkins en Baltimore, Maryland, han modelado los efectos que el calor produjo en los impactos. Los resultados de su simulación fueron que al añadir el calor producido por la colisión de grandes asteroides a los modelos de convección del manto, encontraron que el manto se convirtió en una manta de calor en lugar de una capa refrigerante. El equipo informa en el actual número de the Journal of Geophysical Research que el exceso de calor pudo ser lo suficiente como para parar la convección del núcleo.
Roberts explica que Marte fue alcanzado por al menos cinco asteroides particularmente grandes durante este bombardeo. "Cualquiera de estos impactos supergigantes pudo haber cortocircuitado [la dínamo]." La Tierra probablemente sufrió impacto similares, pero al tener un diámetro casi el doble que Marte, probablemente su dínamo fue lo suficientemente fuerte como para soportar o para recuperarse de estos enormes impactos.
Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo con las conclusiones de estos análisis. David Stevenson, científico planetario del California Institute of Technology en Pasadena, sugiere que aunque esta explicación es plausible, no está convencido de que estas colisiones y liberasen suficiente energía. Y va todavía más lejos: "la dínamo no hubiera necesitado una influencia externa como para detener su funcionamiento," señala, y añade que sin suficiente energía de convección para el núcleo, "sencillamente moriría por su propia cuenta."
Fuente original Science

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