Si todo va según lo programado, a finales de agosto dos naves de la NASA se estrellarán contra la Luna con esperanza de encontrar agua. Mientras tanto un orbitador de la agencia preparará el escenario para futuros astronautas.
Desde la misión Apolo 17 de 1972, la NASA no realizó ninguna misión lunar hasta 1998
Hace casi 40 años que los astronautas imprimieron su huella en la superficie lunar. A pesar de todos los éxitos de los Apolo la NASA pareció olvidarse de la luna. Durante los años 70 u 80 y 90 sólo los más fervientes científicos planetarios hablaban demás misiones, la Luna había pasado al baúl de los recuerdos. Una persistente puesta de luna invadió los despachos de la agencia, y podría haber permanecido así si no fuera por tres acontecimientos críticos.
En primer lugar en 1994 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos envió la misión Clementine a sondear la Luna intensivamente desde una órbita alargada. Clementine obtuvo 1.800.000 imágenes, pero el resultado más intrigante de la misión fue la evidencia de agua obtenida por el radar en los cráteres sombríos del polo Sur lunar. Posteriormente la misión lunar Prospector (la primera misión de la NASA desde 1972) detectó hidrógeno (presumiblemente en depósitos de agua de hielo) en ambos polos.
Imagen de la región polar sur obtenida por Clementine. Todavía se especula sobre la existencia de hielo en las regiones en sombras.
En segundo lugar la NASA tiene muchos competidores y en los últimos años, varias naciones con capacidad espacial han aprovechado la proximidad de la Luna para mandar una oleada de naves de exploración. La sonda europea SMART 1 en 2004 fue seguida por la japonesa Kaguya con subsatélites Ouna y Okina en 2007, la china Chang'e 1 en el mismo año, y la sonda india Chandrayaan en 2008. Desde entonces las sondas SMART 1, Okina y Chang'e 1 han chocado ya contra nuestro satélite.
En tercer lugar, el 14 de enero del 2004 el presidente Georges W. Bush desveló su nueva visión para la exploración espacial, cuyo objetivo era poner hombres sobre la superficie de la Luna hacia 2020. Podríamos pensar que lo sabemos todo sobre la Luna después de la exploración desarrollada en la década de los 60, 70 y después para volver enseguida. Sin embargo los ingenieros de la NASA saben que deben construir un vehículo de una generación tripulado y lanzadores desde cero.
Los diseños propuestos incluyen un nuevo módulo lunar llamado Altair, capaz de aterrizar en cualquier lugar de la luna. ¿Pero dónde exactamente? Necesitamos primero rellenar las grandes lagunas que tenemos sobre el paisaje lunar. La NASA pretende construir bases tripuladas donde los astronautas puedan vivir autónomamente durante largo tiempo, a partir de recursos lunares. Para ello es necesario tener previamente un conocimiento detallado de los recursos minerales en su superficie y trazar mapas de su situación. Para ello la NASA está a punto de realizar dos misiones que serán lanzadas en el mismo cohete.
Continuación
Desde la misión Apolo 17 de 1972, la NASA no realizó ninguna misión lunar hasta 1998Hace casi 40 años que los astronautas imprimieron su huella en la superficie lunar. A pesar de todos los éxitos de los Apolo la NASA pareció olvidarse de la luna. Durante los años 70 u 80 y 90 sólo los más fervientes científicos planetarios hablaban demás misiones, la Luna había pasado al baúl de los recuerdos. Una persistente puesta de luna invadió los despachos de la agencia, y podría haber permanecido así si no fuera por tres acontecimientos críticos.
En primer lugar en 1994 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos envió la misión Clementine a sondear la Luna intensivamente desde una órbita alargada. Clementine obtuvo 1.800.000 imágenes, pero el resultado más intrigante de la misión fue la evidencia de agua obtenida por el radar en los cráteres sombríos del polo Sur lunar. Posteriormente la misión lunar Prospector (la primera misión de la NASA desde 1972) detectó hidrógeno (presumiblemente en depósitos de agua de hielo) en ambos polos.
Imagen de la región polar sur obtenida por Clementine. Todavía se especula sobre la existencia de hielo en las regiones en sombras.En segundo lugar la NASA tiene muchos competidores y en los últimos años, varias naciones con capacidad espacial han aprovechado la proximidad de la Luna para mandar una oleada de naves de exploración. La sonda europea SMART 1 en 2004 fue seguida por la japonesa Kaguya con subsatélites Ouna y Okina en 2007, la china Chang'e 1 en el mismo año, y la sonda india Chandrayaan en 2008. Desde entonces las sondas SMART 1, Okina y Chang'e 1 han chocado ya contra nuestro satélite.
En tercer lugar, el 14 de enero del 2004 el presidente Georges W. Bush desveló su nueva visión para la exploración espacial, cuyo objetivo era poner hombres sobre la superficie de la Luna hacia 2020. Podríamos pensar que lo sabemos todo sobre la Luna después de la exploración desarrollada en la década de los 60, 70 y después para volver enseguida. Sin embargo los ingenieros de la NASA saben que deben construir un vehículo de una generación tripulado y lanzadores desde cero.
Los diseños propuestos incluyen un nuevo módulo lunar llamado Altair, capaz de aterrizar en cualquier lugar de la luna. ¿Pero dónde exactamente? Necesitamos primero rellenar las grandes lagunas que tenemos sobre el paisaje lunar. La NASA pretende construir bases tripuladas donde los astronautas puedan vivir autónomamente durante largo tiempo, a partir de recursos lunares. Para ello es necesario tener previamente un conocimiento detallado de los recursos minerales en su superficie y trazar mapas de su situación. Para ello la NASA está a punto de realizar dos misiones que serán lanzadas en el mismo cohete.
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1 comentarios:
Vi una gran cantidad de informacion util por encima de!
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