miércoles, 26 de agosto de 2009

El problema de las galaxias enanas faltantes 2

Entonces, ¿por qué no las vemos? Podría ser sencillamente porque la mayoría de las galaxias satélites contienen apenas unos pocos miles de estrellas y su debilidad las hace extremadamente difíciles de localizar.

Otro problema es que no resulta obvio para el ojo humano que un grupo de estrellas en el cielo sea una grupo real, en lugar de un alineamiento casual a distancias disparatadamente grandes. Para probar su conexión es necesario emplear técnicas de investigación por computadora y detallados análisis de los colores de las estrellas para conseguir sus distancias relativas y tipos, este asunto es un auténtico dolor de cabeza y además caro.

Esquema de la Vía Láctea con sus galaxias satélites más importantes

Sin embargo, la velocidad de los descubrimientos de las galaxias satélites ha explotado en los últimos cinco años por un detallado sondeo el Sloan Digital Sky Survey (SDSS). Mientras que sólo pudieron descubrirse nueve galaxias satélites en los 30 años previos al SDSS, se han encontrado 15 después de este estudio. Las mayores son de unos 1000 años-luz de diámetro, menos del 1% del diámetro del disco de la Vía Láctea, y la menor de tan sólo 150 años-luz de diámetro. A pesar de este progreso, el número total de satélites todavía es muy pequeño con respecto a lo que se predice por el paradigma de la materia oscura fría.

El problema de las galaxias satélite faltantes no es el único rompecabezas. Kroupa y su colega de Bonn Manuel Metz, junto con Gerhard Hensler de la Universidad de Viena en Austria y Helmut Jerjen del Observatorio de Mount Stromlo cerca de Canberra, Australia, han estudiado la siuación y movimiento de un pequeño número de galaxias satélites conocidas. Estos científicos descubrieron que una gran proporción de las galaxias parece estar confinada a un plano perpendicular al disco de la Vía Láctea. Además la mayoría de galaxias parecen orbitar en el mismo sentido que la Vía Láctea. "Esto es completamente incomplatible con el modelo de materia oscura de la formación de la Vía Láctea", comenta Kroupa. El señala que los satélites deberían aparecer como un enjambre de abejas moviéndose en órbitas aleatorias distribuidas en una capa esférica alrededor de la Galaxia.

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