jueves, 20 de agosto de 2009

La farsa lunar de la NASA queda en evidencia

La antigua astronauta Sally Ride desveló la farsa lunar ante los magistrados de la Casa Blanca la pasada semana, explicando las consecuencias de años de tacañería de la NASA.

El presidente Barack Obama encomendó en mayo a Ride y a un comité de otros profesionales de la industria espacial la revisión de los planes para el programa tripulado de la NASA. Esta comparecencia fue la última aparición pública antes de la entrega del informe final prevista para finales de agosto, dibujando un negro panorama para la agencia debido a los problemas financieros.

El planeado retorno de astronautas a Luna, que debería suceder hacia 2020, tendrá que ser pospuesto hasta al menos 2028 en el caso de mantener los actuales presupuestos de la NASA, adviertió Ride. Los vehículos de reemplazo a la flota de transbordadores de 30 años de antigüedad no volarán por primera vez al espacio hasta casi tres años después del retiro planeado de la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2016, cuando la base sea desmantelada y sus componentes sean hundidos en el océano.

Duro batacazo para la NASA, que ha estado durante años "viviendo de ilusiones"

"Será difícil con el actual presupuesto realizar algo que sea inspirador en el vuelo tripulado", explicó el portavoz del Comité Norman Augustine, antiguo director de Lockheed Martin.

La NASA ha llegado a esta situación al seguir la Nueva Visión para la Exploración Espacial, iniciada por el presidente George W. Bush, para llevar astronautas hacia destinos más lejanos, comenzando con un retorno a la luna.

Para cumplir esta meta, los ingenieros han estado trabajando en dos nuevos vehículos para llevar seres humanos al espacio: la cápsula Orion inspirada en el Apolo y su lanzador el cohete Ares I , y su hermano mayor que el cohete Ares V encargado de transportar carga y las cápsulas lunares tripuladas.

Pero no solamente la agencia se ha atascado públicamente para el objetivo de 2020, sino que ha perdido 10 mil millones de dólares en total desde que Bush anunció su visión, explica Scott Pace, director de Instituto Política Espacial de la Universidad de los Washington en Washington DC. Esta cifra incluye los recortes presupuestarios y unos 7800 millones de dólares en costos subestimados y añadidos de la agencia ha absorbido, principalmente para la continuación del programa del transbordador después del accidente de Columbia y las misiones extraordinarias para terminar la ISS.

El primer presupuesto de Obama para la agencia incluye más recortes, 3000 millones de dólares retirados del presupuesto de la agencia para vuelo tripulado entre 2011 y 2013.

El presupuesto del presidente se reservaba el derecho de que este recorte pudiera ser eliminado dependiendo del resultado del informe. Cuando el presupuesto se publicó en febrero, Pace declaró: "si este recorte de 3000 millones de dólares se volviera permanente el programa de exploración tripulado habrá terminado. Actualmente el programa está funcionando muy cerca del límite."

Ahora parece que estos 3 mil millones de dólares tampoco serían suficientes. El Comité estima que en la NASA necesitará para cumplir sus objetivos una inyección mucho mayor, de alrededor de 50.000 millones de dólares por encima de las actuales proyecciones de gasto en la próxima década.

Lo que el comité ha hecho, señaló John Logsdon, analista de política espacial del Museo Nacional del Aire y el Espacio en Washington DC, ha sido " evidenciar que hemos estado viviendo de ilusiones"; y que los Estados Unidos han estado hablando de realizar viajes sin proveer los recursos necesarios para realizarlos."

Pace también advierte que frenar demasiado los planes de la NASA podría terminar con descarrilarár el programa. Pace señala: "la arquitectura fue diseñada de tal forma que fuera flexible con el tiempo y el dinero, pero únicamente hasta cierto punto. Puesto que si continúan las presiones no solamente crecerán los costos sino que las personas se evaporarán.

Se espera que el Comité entregue Obama un abanico de opciones, como vehículos alternativos y destinos de espacio profundo, tales como los asteroides cercanos, o los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Sol. Cualesquiera sean los destinos, o los cohetes escogidos para alcanzar los, señala Logsdon si los Estados Unidos desean viajar más allá de la órbita baja terrestre, o prolongar la vida de la ISS, será necesario asignar más dinero".

Fuente original New Scientist
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