Si tuvieras la suerte de poder mirar la explosión desde arriba, sería tan brillante como el Sol. La radiación visible e infrarroja sería tan intensa como para encender cualquier sustancia inflamable, dice Mark Boslough del Sandia National Laboratory en Livermore, California. "Es como estar en un horno", explica Boslough. Cualquiera que estuviera expuesto sufriría quemaduras severas.
La devastación en la costa causada por un tsunami al impactar un asteroide contra el océano sería peor a la provocada si el asteroide impactase contra tierra
Incluso antes que el sonido de la explosión te alcance, tu cuerpo será aplastado por una onda de choque supersónica que la explosión crearía. Una burbuja de aire de alta presión se expandiría más rápido que la velocidad del sonido. El científico planetario Jay Melosh de la Universidad de Purdue University en New York expermientó una vez una onda de choque de un experimento que explosionó 500 toneladas de TNT, una diminuta explosión si la comparamos con la que se produciría en el impacto de un asteroide. Melosh recuerda: "yo estaba en la cima de una colina a unos 1500 metros de distancia y llevaba protectores auditivos". Melosh explica que podrías ver la onda de choque en el aire por la forma en que refracta la luz. "Es una burbuja oscilante. Se extiende en completo silencio hasta que te alcanza, entonces escuchas un doble estampido", añade Melosh.
Melosh se encontraba a una distancia segura, pero en la zona cero de la explosión de un asteroide la onda de choque sería tan potente que derribaría los edificios. Llegaría 30 segundos después del destello cegador, y podría derribar también los aviones en vuelo cercanos, añade Boslough. Los edificios supervivientes serían azotados por fuertes vientos soplando a mayor velocidad que el huracán más potente.
No olvidemos que dos tercios de la superficie de la Tierra es océano. Aunque que nuestra atmósfera probablemente nos protegerá del impacto de asteroides menores de 100 metros de diámetro, cualquier cosa que impacte en el océano (incluyendo los pedazos del aglomerado de escombros de Innoculatus) causaría un tsunami que arrasaría la costa con violentas olas. El tremendo daño y la pérdida de vidas que implicaría si las distintas ciudades en la costa del océano fueran inundadas, llevó a los científicos de la NASA en 2003 a considerar más peligroso el impacto de asteroides en el océano más peligroso que el impacto sobre tierra.
Sin embargo, las recientes simulaciones por computadora ofrecen algo de esperanza. Sugieren que las monstruosas olas generadas por impactos en el océano romperían normalmente lejos de la costa, con lo que disiparían la mayor parte de su energía antes de alcanzar las ciudades, a menos de que el impacto sea muy cercano al litoral. Otro rayo de esperanza es que los asteroides de 100 metros son 10 veces más raros que los objetos de 30 metros.
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La devastación en la costa causada por un tsunami al impactar un asteroide contra el océano sería peor a la provocada si el asteroide impactase contra tierraIncluso antes que el sonido de la explosión te alcance, tu cuerpo será aplastado por una onda de choque supersónica que la explosión crearía. Una burbuja de aire de alta presión se expandiría más rápido que la velocidad del sonido. El científico planetario Jay Melosh de la Universidad de Purdue University en New York expermientó una vez una onda de choque de un experimento que explosionó 500 toneladas de TNT, una diminuta explosión si la comparamos con la que se produciría en el impacto de un asteroide. Melosh recuerda: "yo estaba en la cima de una colina a unos 1500 metros de distancia y llevaba protectores auditivos". Melosh explica que podrías ver la onda de choque en el aire por la forma en que refracta la luz. "Es una burbuja oscilante. Se extiende en completo silencio hasta que te alcanza, entonces escuchas un doble estampido", añade Melosh.
Melosh se encontraba a una distancia segura, pero en la zona cero de la explosión de un asteroide la onda de choque sería tan potente que derribaría los edificios. Llegaría 30 segundos después del destello cegador, y podría derribar también los aviones en vuelo cercanos, añade Boslough. Los edificios supervivientes serían azotados por fuertes vientos soplando a mayor velocidad que el huracán más potente.
No olvidemos que dos tercios de la superficie de la Tierra es océano. Aunque que nuestra atmósfera probablemente nos protegerá del impacto de asteroides menores de 100 metros de diámetro, cualquier cosa que impacte en el océano (incluyendo los pedazos del aglomerado de escombros de Innoculatus) causaría un tsunami que arrasaría la costa con violentas olas. El tremendo daño y la pérdida de vidas que implicaría si las distintas ciudades en la costa del océano fueran inundadas, llevó a los científicos de la NASA en 2003 a considerar más peligroso el impacto de asteroides en el océano más peligroso que el impacto sobre tierra.
Sin embargo, las recientes simulaciones por computadora ofrecen algo de esperanza. Sugieren que las monstruosas olas generadas por impactos en el océano romperían normalmente lejos de la costa, con lo que disiparían la mayor parte de su energía antes de alcanzar las ciudades, a menos de que el impacto sea muy cercano al litoral. Otro rayo de esperanza es que los asteroides de 100 metros son 10 veces más raros que los objetos de 30 metros.
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