Tomar imágenes de los planetas exteriores requirió de la delicadeza de los programadores de la misión. Más allá de Saturno la luz era la mucho más débil. A la altura de Urano era cuatro veces más débil y a la de Neptuno nueve veces que la intensidad de la luz en Saturno; por lo cual la sonda Voyager 2 tuvo que ser reprogramada para que su cámara tomará exposiciones más largas. Esto último también implicaba que toda la sonda tenía que rotar ligeramente mientras se movía y tomaba la exposición fotográfica. Ello permitía exposiciones más largas para aprovechar la poca cantidad de luz disponible.
La pequeña luna Miranda de Urano resultó ser un mundo muy extraño y fascinanteLos ajustes realizados permitieron a las cámaras captaran imágenes con intensidades de luz mucho menores, y evitando que las imágenes resultasen movidas durante estas exposiciones prolongadas. "Realmente necesitábamos saber exactamente dónde y cuándo teníamos que observar, puesto que ese entonces cuando se tiene que ejecutar la maniobra" explicó Stone. "Todo se sincronizó de una manera muy precisa. Tuvimos que adoptar nuevas técnicas a medida que nos fuimos alejando en el sistema solar."
El Grand tour del sistema solar exterior reveló sorprendentes vecinos cósmicos, lunas que se creía que estaban congeladas y muertas, se resultaron tener actividad geológica, con la posibilidad de que estuvieran presentes océanos subsuperficiales y tal vez vida. El viaje colmó de entusiasmo a los científicos con el descubrimiento de un campo magnético inclinado en Urano, y durante su sobrevuelo de Neptuno con las observaciones de tormentas gigantes similares a las de Júpiter, en un mundo que los científicos habían creído un planeta tranquilo. También resultó una sorpresa hallar géiseres de nitrógeno y polvo en su satélite mayor Tritón.
A pesar de ser un planeta muy frío, la atmósfera de Neptuno mostraba grandes tormentas y vientos muy rápidos"La acumulación de descubrimientos inesperados afectó al equipo de Voyager." relata Stone. "Teníamos un punto de vista muy 'terracéntrico' antes de Voyager" señala. "Nuestra experiencia en la Tierra era nuestro punto de referencia y nuestras expectativas. Pero lo que las Voyager nos mostraban vez tras vez era que esa visión era demasiado limitada. Realmente no comprendíamos el sistema, puesto que creíamos que la Tierra era un planeta típico, cosa que no es así."
Tritón, el satélite mayor de Neptuno, resultó tener una superficie geológicamente joven y actividad criovolcánicaLas Voyager se dirigen hacia el vacío interestelar. Sus cámaras ya no disparan y sus generadores nucleares están muy debilitados y apenas usan una pequeña ración de energía para sus instrumentos. Los Voyager han alcanzado la frontera exterior del sistema solar, una región llamada heliopausa, donde el viento solar choca con el medio interestelar. La Voyager 1 se ha desviado hacia el norte del plano eclíptico y está algo más lejos, a una distancia de 16.500 millones de kilómetros, mientras que su gemela Voyager 2 que abandonó el sistema solar en dirección sur, está a más de 12.800 millones de kilómetros de casa.
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Publicado en Odisea cósmica

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