sábado 28 de noviembre de 2009

Evitando a los ogros planetarios

Los abusadores cósmicos están en todas partes en el universo sin excepción, en nuestro propio sistema solar, la masa de Jupiter está en segundo lugar después del Sol. Los efectos gravitacionales son patentes en un grupo de asteroides conocido como troyanos, y esto pudo evitar que el cinturón de asteroides llegase a ser algo más significativo. Con todo, afortunadamente, nuestro humilde planeta se lleva bien con este monstruo gravitacional, pero no tendría por qué ser así. Entonces, ¿qué amenazas podrían suponer este tipo de planetas masivos en planetas como la Tierra en los sistemas solares recién formados?

Actualmente, se conocen 400 planetas extrasolares dispersos a lo largo de 300 sistemas solares distintos. En las pasadas décadas, antes de que los astrónomos hubieran descubierto tantos ejemplos de estos astros, se creía que el resto de los sistemas Solares serían bastante parecidos a nuestro. Pero mientras mientras los astrónomos descubrían cada vez más sistemas, esta creencia ha resultado dinamitada.

Planetas gigantes como Júpiter pueden llegar a ser aténticos ogros planetarios

Ahora parece que nuestro sistema solar es, como mucho, una rareza. La mayoría de los sistemas descubiertos tienen planetas mucho mayores que nuestro Júpiter, y muchos de estos sistemas masivos se hallan en órbitas muy próximas alrededor de sus estrellas. Por supuesto, la mayoría de estos planetas han sido detectados por el método de la "oscilación estelar", que detecta estos sistemas más claramente, por lo cual existe un sesgo inherente con respecto a la población total de exoplanetas debido al método empleado. Pero a pesar de eso este asunto sigue siendo igual: las Tierras son raras. Sí los planetas similares a la Tierra están ahí afuera, tendríamos que mejorar maestros procedimientos para encontrarlos.

En 2005, un equipo liderado por el astrónomo Eugenio Rivera del Observatorio de Lick, anunció el descubrimiento de un planeta siete veces y media más masivo que la Tierra, convirtiéndose en la primera supertierra girando en torno a una estrella de la secuencia principal. Esta categoría de planetas estará definida generalmente por planetas, de hasta diez veces mayores que la de la Tierra.

Desde entonces, varias más han sido descubiertas. De nuevo, la mayoría de estos sistemas son muy distintos del nuestro, aunque al menos uno pudo ser situado en la zona de habitabilidad. Pero como es habitual entre los astrónomos, algunos no estuvieron satisfechos con sólo observar lo que se descubría. Un artículo reciente de E. Podlewska, de la Universidad de Szczecin en Polonia, un equipo indagó en qué otras configuraciones podrían ser físicamente posibles.

En general, los planetas no pueden existir en cualquier configuración. Por ejemplo, los estudios de formación de sistemas planetarios muestran que los planetas no pueden existir en órbitas demasiado cercanas unas de otras. Sí dos de esos planetas tuvieran masas similares su gravedad los atraería fuera de órbitas estables, a menudo enviando uno fuera del sistema solar, y probablemente enviando al otro en trayectoria espiral hacia la estrella. Si uno es significativamente mayor que el otro, su órbita puede que no llegue a perturbarse demasiado, pero el planeta menor no lo iba a pasar bien.

El artículo de Podlewska intenta responder a la pregunta de en qué lugar una supertierra podría existir en relación a un planeta más masivo. Para responder esto, simularon sistemas con un “hot-Jupiter” masivo (un planeta parecido a Jupiter con gran masa y que describe una órbita muy cercana alrededor de su estrella, por ello es un cuerpo caliente) y una supertierra todavía incrustada en el disco protoplanetario similar a lo que esperaríamos de un sistema recién formado. El equipo analizó el caso de un sistema con una supertierra dentro de la órbita de un hot-Jupiter, y otra exterior a él, considerando muchas separaciones distintas.

Sorprendentemente, para alguna relaciones de distancias con la estrella, se formaban resonancias que estabilizaban las órbitas durante la duración de la simulación de 2500 órbitas. Sin embargo, cuando se repitió la simulación para supertierras en el exterior de la órbita de planetas masivos, el equipo descubrió que cualquiera fuera la separación inicial, la supertierra sería siempre eyectada del sistema.

La implicación para esto es que, si estos hot-Jupiters existiesen en la zona de habitabilidad, "entonces un planeta terrestre ... podría también estar situado en la zona de habitabilidad. Podlewska señala también que la supertierra descubierta recientemente en el sistema de Gliese 581 estaba en la zona habitable.

Por lo que vivir al lado de estos gigantes planetarios puede ser un tanto difícil, pero es posible... si estás en el lugar correcto.

Fuente original
Publicado en Odisea cósmica
Menéame