Esta imagen ha sido compuesta a partir de datos de tres telescopios diferentes y muestra una colisión entre dos galaxias, NGC 6872 y IC 4970. Los rayos-X captados por el Telescopio Chandra se muestran en color púrpura, los datos infrarrojos del telescopio Espacial Spitzer aparecen en rojo, y los datos ópticos del Very Large Telescope (VLT) aparecen en rojo o verde y azul. (Click para ampliar).Los astrónomos creen que los agujeros negros supermasivos existen en el centro de la mayoría de las galaxias. No solamente los agujeros negros y las galaxias parecen coexistir, sino que aparecen íntimamente relacionados en su evolución. Para comprender mejor esta relación simbiótica, los científicos se han fijado en agujeros negros que crecen rápidamente, los llamados núcleos de galaxias activas (AGN), para estudiar cómo son afectados por sus entornos galácticos.
Los últimos datos de Chandra y Spitzer muestran que IC 4970, la pequeña galaxia en la parte superior de la imagen, contiene un AGN, está fuertemente recubierto con gas y polvo. Esto significa que con telescopios ópticos, como el VLT, hay poco que ver. Sin embargo, los rayos-X y la luz infrarroja que se genera cuando el material se calienta antes de caer al agujero negro (visto aquí como una fuente puntual).
A pesar del oscurecimiento del gas y en polvo de IC 4970, los datos de Chandra sugieren que no existe suficiente gas caliente en IC 4970 como para alimentar el crecimiento del AGN. Entonces, ¿de dónde procede el suministro de comida para este agujero negro? La respuesta recae en su galaxia asociada, NGC 6872. Estas dos galaxias están en un proceso de colisión, y la atracción gravitatoria de IC 4970 ha atraído parte de la reserva profunda de gas frío de NGC 6872 (resaltada en los datos de Spitzer), aportando el material suficiente para mantener en activo este agujero negro gigante.
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Publicado en Odisea cósmica

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