Pero la paradoja aquí es que el mayor y más masivo de ambos astros es el más frío (alrededor de 200° kelvin), al revés de lo que debería suceder. Cuanto más masiva sea una enana marrón, más calor debería tener en un inicialmente y más lentamente debería enfriarse. Esta extraña discrepancia ya era conocida, pero al saber además sus tamaños y masas precisas se refuerza.
Yilen Gómez Maqueo Chew (arriba) y Keivan Stassun (abajo) miran a los diagramas que representa las órbitas de las dos enanas marrones. Daniel Dubois
Existe una dificultad adicional, a diferencia de los gemelos humanos, no hay forma de saber si las estrellas nacieron exactamente al mismo tiempo. Puesto que la estrella mayor tendría que ser mucho más antigua de un millón de años para explicar esta discrepancia, explica la coautora Keivan Stassun (Universidad de Vanderbilt). Semejante diferencia de edad de haría difícil explicar por qué estas estrellas acabaron forman un sistema binario. "De cualquier forma no sabemos cómo se forman los sistemas de estrellas binarios", añade Basri (Universidad de California, Berkeley).
El objeto mayor parece estar sujeto definitivamente algún tipo de anomalía. Además de aparecer demasiado frío, rota rápido: en 3,3 días en contraste con los 14,1 días que emplea a su Hermana menor (y los alrededor de 27 días de nuestro sol). Esto es importante puesto que la rotación rápida produce un fuerte campo magnético a través del efecto dynamo, que su vez creada (el equivalente en de nuestras manchas Solares) que son áreas más frías en su superficie.
La posibilidad de que este astro esté cubierto de extensas manchas podria explicar muy bien la discrepancia de temperatura. Si asumimos que la temperatura en las zonas de manchas sean un 10% menor que en el resto de su superficie, los investigadores tendrían que suponer que el 65% de su superficie estaría cubierto de estas manchas.
Concepto artístico de un par de enanas marrones visto desde cerca. Crédito:NASA / ESA / A. Feild (STScI)
Pero también la situación de las manchas es importante. Si las manchas estuvieran distribuidas desigualmente, los astrónomos podrían apreciar importantes fluctuaciones en el brillo de la estrella. Para evitar esto, deben asumir que las manchas estén situadaso o bien alrededor del polo y que el eje de rotación estelar esté mirando hacia nosotros o bien que estén distribuidas uniformemente en todas las latitudes.
Todavía permanece muchas preguntas. Una de estas cuestiones recuerda a Basri la rayas de una cebra: "¿se trataría de una estrella más fría con pequeñas zonas brillantes, o una estrella más brillante con enormes manchas frías?"
La comprensión de los campos magnéticos en enanas marrones sería claramente en el siguiente paso. Por ejemplo, Basri sugiere que en los campos podrían afectar no únicamente a la superficie sino tambien al resto de la estrella, lo que enlentecería el flujo de calor dentro de ella, y que a su vez frenaría la contracción estelar. De esta manera podríamos comprender, mejor su interior. Sin embargo, poder entender todo esto, es bastante difícil como afirma Stassun: "realmente no tenemos forma de sondear su interior."
Con procesos tan complejos sucediendo en la componente mayor, parecería prematuro descartar modelos de formación estelar basados en desigualdades de temperatura.
Ir a parte 1
Fuente original Sky&Telescope
Yilen Gómez Maqueo Chew (arriba) y Keivan Stassun (abajo) miran a los diagramas que representa las órbitas de las dos enanas marrones. Daniel DuboisExiste una dificultad adicional, a diferencia de los gemelos humanos, no hay forma de saber si las estrellas nacieron exactamente al mismo tiempo. Puesto que la estrella mayor tendría que ser mucho más antigua de un millón de años para explicar esta discrepancia, explica la coautora Keivan Stassun (Universidad de Vanderbilt). Semejante diferencia de edad de haría difícil explicar por qué estas estrellas acabaron forman un sistema binario. "De cualquier forma no sabemos cómo se forman los sistemas de estrellas binarios", añade Basri (Universidad de California, Berkeley).
El objeto mayor parece estar sujeto definitivamente algún tipo de anomalía. Además de aparecer demasiado frío, rota rápido: en 3,3 días en contraste con los 14,1 días que emplea a su Hermana menor (y los alrededor de 27 días de nuestro sol). Esto es importante puesto que la rotación rápida produce un fuerte campo magnético a través del efecto dynamo, que su vez creada (el equivalente en de nuestras manchas Solares) que son áreas más frías en su superficie.
La posibilidad de que este astro esté cubierto de extensas manchas podria explicar muy bien la discrepancia de temperatura. Si asumimos que la temperatura en las zonas de manchas sean un 10% menor que en el resto de su superficie, los investigadores tendrían que suponer que el 65% de su superficie estaría cubierto de estas manchas.
Concepto artístico de un par de enanas marrones visto desde cerca. Crédito:NASA / ESA / A. Feild (STScI)Pero también la situación de las manchas es importante. Si las manchas estuvieran distribuidas desigualmente, los astrónomos podrían apreciar importantes fluctuaciones en el brillo de la estrella. Para evitar esto, deben asumir que las manchas estén situadaso o bien alrededor del polo y que el eje de rotación estelar esté mirando hacia nosotros o bien que estén distribuidas uniformemente en todas las latitudes.
Todavía permanece muchas preguntas. Una de estas cuestiones recuerda a Basri la rayas de una cebra: "¿se trataría de una estrella más fría con pequeñas zonas brillantes, o una estrella más brillante con enormes manchas frías?"
La comprensión de los campos magnéticos en enanas marrones sería claramente en el siguiente paso. Por ejemplo, Basri sugiere que en los campos podrían afectar no únicamente a la superficie sino tambien al resto de la estrella, lo que enlentecería el flujo de calor dentro de ella, y que a su vez frenaría la contracción estelar. De esta manera podríamos comprender, mejor su interior. Sin embargo, poder entender todo esto, es bastante difícil como afirma Stassun: "realmente no tenemos forma de sondear su interior."
Con procesos tan complejos sucediendo en la componente mayor, parecería prematuro descartar modelos de formación estelar basados en desigualdades de temperatura.
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Fuente original Sky&Telescope































