sábado, 4 de diciembre de 2010

Breve historia del Telescopio 1

Todos los astrónomos modernos conocen los grandes constructores de telescopios como Galileo, William Herschel y Lord Rosse. Si eres un astrónomo aficionado incluso es probable que incluso tengas un reflector Schmidt-Cassegrain o un Maksutov y disfrutas de su increíble potencia, calidad óptica y portabilidad. Pero ¿Quiénes fueron el Sr. Schmidt, el Padre Cassegrain o el Sr. Maksutov? ¿Por qué sus diseños ópticos han llegado a tener un papel importante en la astronomía?

Antes de echar un vistazo a los antepasados tecnológicos del siglo XXI, debemos recordar que este fue el primer instrumento científico que cambió de forma radical la escala de la percepción humana. La ciencia moderna se alimenta de una corriente de datos nuevos y desafiantes, y podría decirse que el telescopio dio comienzo a los últimos 400 años de descubrimientos científicos. Hasta que Thomas Harriott hizo su primer dibujo de la Luna el 26 de julio de 1609 utilizando un sencillo refractor, nuestro conocimiento de las características físicas de los cuerpos astronómicos no era mejor que el que tenían Aristóteles o Hiparco 2000 años antes, limitados todos a la observación a simple vista. Pero entre 1609 y 1660, el telescopio evolucionó rápidamente, y los refractores de 20 metros de distancia focal con sus grandes imágenes a foco primario, aportaban un rico caudal de información sobre la Luna y los planetas, suficiente para transformar radicalmente nuestro conocimiento del sistema solar.

Erudito inglés Robert Hooke (1635-1703)

Sin embargo, los problemas inherentes a la fabricación de lentes de un sólo elemento de más de 15 cm de diámetro, y su utilización en engorrosos tubos de hasta 30 metros de largo, llevaron a un pensamiento lateral: ¿por qué no usar espejos?

Robert Hooke ideó un ingenioso diseño para un telescopio de larga focal "plegado", en el que el objetivo estaba montado en una estrecha caja que contenía hasta cuatro espejos que hacían rebotar la luz en zigzag. Desgraciadamente los espejos metálicos de la época no podían ser verdaderamente planos, y además ofrecían una pobre reflectividad consiguiéndose imágenes oscuras.
Diseño de un telescopio reflector gregoriano

Entonces, ¿por qué no remplazar los espejos por un objetivo en forma de espejo cóncavo, como intentó Niccolo Zucchi en 1616? Cuando el concepto de utilizar una imagen primaria enfocada por un espejo triunfó, varios científicos comenzaron a experimentar con diversas configuraciones. René Descartes, Marin Mersenne, Robert Hooke y el maestro óptico Laurent Cassegrain comenzaron a trabajar en este asunto hacia 1660. Aunque todos los astrónomos conocen el famoso diseño de Newton, a menudo se olvida que una vez que se realizaron avances en la fabricación y pulido de los espejos de metal en la década de 1730, los diseños de Cassegrain y Gregory resultaron serios rivales.

Telescopio gregoriano del siglo XVIII fabricado por James Short

De hecho el reflector gregoriano con su espejo primario parabólico y su espejo concavo elipsoidal secundario, se convirtieron en los diseños de telescopios reflectores más fabricados y vendidos entre 1730 y 1830. Su diseño "plegado", su imagen no invertida y su sencilla observación en el eje del tubo, los hicieron enormemente atractivos, y muchos cientos de reflectores gregorianos sobreviven todavía en las colecciones de museos. De hecho los tránsitos de Venus de 1761 y 1769 se observaron mayoritariamente por reflectores gregorianos. Estos telescopios eran relativamente sencillos de fabricar y eran los telescopios de astrónomos aficionados por excelencia en el siglo XVIII. El óptico James Short, fabricó unos 800 entre 1738 y 1768, haciendo con ello una fortuna. Los gregorianos eran además mucho más baratos de fabricar que los costosos refractores acromáticos, y podían tener grandes espejos y bastantes aumentos.

Continuación
Publicado en Odisea Cósmica
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